jueves, 12 de febrero de 2009
Y me fui a Dormir
Me desperté y abrí los ojos, a mí alrededor todo negro. Muevo la cabeza, todo igual, todo negro. Por unos segundos dudo ¿si realmente abrí los ojos, sino seguiré soñando?, pero me llevo las manos a los ojos, y con la punta de los dedos siento los ojos bien abiertos. Me acomodo en el piso, si al despertar me encontré en lo que parece ser un suelo. Me siento con las rodillas para arriba y el mentón apoyado en ellas. Pasa un rato y mi vista no se aclara, a mi alrededor se puede percibir un sonido como si las paredes latieran, es un sonido seco y regular. Decido comenzar a gatear por miedo a tropezar con algo en la oscuridad. Después de avanzar un rato, observo como de a poco aparece un suave fulgor, por detrás de una pared. Al contemplarlo un rato, confirmo que el cuarto late. Un poco atemorizado avanzo, para aquella luz cálida y suave. Definitivamente estoy dentro de un lugar muy oscuro, donde no se si alguna vez hubo luz. A medida que me acerco decido ponerme de pie y comienzo a caminar. Al llegar, tras costear la pared, me encuentro con un espectáculo que me hace trastabillar. Me compongo y observo con detenimiento mi descubrimiento. Ahí frente a mis ojos, el cuerpo de una mujer es el que esta resplandeciendo. Me acerco y muy despacio tomo su mano, ella parece no reaccionar frente a mi impulso. Tras un rato de sostener su mano; pensamientos penetran mi mente, en ellos se ve felicidad, compañía, amor. Y mientras esto cruza por mi cabeza, su cuerpo con un destello sorprendente comienza a aumentar su intensidad, hasta el punto de llegar a ser enceguecedor el brillo. Justo en ese momento reconozco el lugar en el que me estoy…. Me despierto en mi cama, con el corazón latiendo fuerte. La ventana del cuarto todavía abierta deja pasar la luz que me da justo en la cara.
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