miércoles, 9 de septiembre de 2009

Gautier

Esta es parte de la historia de un muy estimado personaje, que compartió parte de su larga vida conmigo. Un compañero muy particular, de gran genio y carisma. Ni siquiera con su mayor esfuerzo supera los 40 cm de altura. Usa un gorro de punta, desteñido por los años, que en sus días de gloria debió ser de un rojo punzo, y que hoy desluce un rojo ceniza matizado. Las facciones de su cara están cubiertas por líneas bien marcadas, pero que no llegan a ser de gran profundidad. Sus ojos de un azul oscuro dan la impresión de contener un sinfín de secretos, y a pesar de los años conservan un brillo casi adolecente. Suele llevar una camisa de color caqui que siempre usa arremangada. Y a la cual le agrego unos bolsillos en cada manga, en los que siempre tiene alguna herramienta o pieza de alguno de sus trabajos. La camisa siempre la lleva bien sujeta dentro de los pantalones, de corderoy de color gris oscuro. Todo ajustado a si cintura por un cinturón de cuero, con una hebilla trabajada muy prolijamente en bronce. Por ultimo su calzado, son unas sandalias de cuero que le acompañan desde que lo conozco.
Por profesión se podría decir que es una esmerado orfebre, pero se verdadera pasión son la astrología y la alquimia. Muy diestro en ambas, aunque yo en verdad no soy quien para juzgar eso. Pasa sus días entre su taller y en su tiempo libre se dedica a lecturas varias, o contemplar el movimiento de los astros si es que no esta ocupado entre sus mermitas o atendiendo algún asunto de nuestra pequeña comunidad.
Pero bueno suficiente saben ya, para lo que me resta contar. Cuando entre a a mi casa todo parecía normal, nada fuera de lugar, todo tal cual lo había dejado días atrás por la mañana al salir. Apenas ingrese, como siempre al volver me tire un rato en mi sillón preferido a ver algo de televisión. Mientras en mis ojos desfilaban imágenes de noticieros, peliculas, series y otras cosas mas, gracias al zapping, me empezó a dar hambre. Después de juntar fuerzas me levante de mi acolchonado asiento y fui a la cocina. Y ahí encontré un espectáculo impredecible.
Al principio crei que se trataba de unos platos rotos, me imagine que tal vez por una fuerte ráfaga los platos sobre la mesada se habrían caído, pero al mirar la ventana, esta estaba cerrada. En ese mismo memento una caricia helada bajo recorriendo toda mi espalda, en mi cabeza todo se arremolinaban mil ideas. Lo que tenia ante mis ojos no era ni mas ni menos, que el cuerpo hecho añicos de uno de mis compañeros de casa. Me acerque desesperado a su lado, preguntándome si habría algo que pudiera hacer, pero la respuesta era obvia. Mirando detenidamente las piezas del rompecabezas que tenia en frente, que hasta no hace mucho formaban un enano de jardín, me doy cuenta de que lo que tengo entre manos son los restos de Gauiter.
Lagrimas comienzan a correr por mis ojos y caen sobre su restos. Por un momento se me cruza la idea de pegar todas sus partes, con la intención de devolverle la vida. Pero realmente no me siento para jugar a Frankenstein con uno de mis más queridos amigos. Y temo por cual pueda ser su reacción, al ver que sus partes antes unidas en harmonía ahora apenas reflejan la armonia de sus primeros días. Y mas que nada como se vería afectada su personalidad por este ensamble. Y peor todavía si cualquier material ajeno a él pudiera formar parte de su cuerpo por un descuido mio al unirlo.
Por lo cual decido guardarlo todo dentro de una caja de zapatos y esperar con ellos hasta noche, para darle el último adiós junto a los suyos que conviven conmigo. Ya que ellos como la mayoría que conozco son de hábitos nocturnos, y raras son las excepciones. Y justamente una de ellas era Gautier, de vez en cuando disfrutaba de andar ocupado por la mañana, ya que a estas horas nadie le molestaba.
Se hicieron las ocho y ahí nomas empezaron a aparecer los demás, William, Scott, Aston y Germine fueron los primeros en aparecer, les siguieron Adam, Wendoline y Lot. Como siempre aparecieron con sus caras risueñas y actitud jocosa, que los caracteriza. Chusmeando cosas al pasar, todos alegres con sus miradas inocentes. Evidentemente al mirarme entendieron que algo estaba mal.
Yo no sabia como o por donde empezar. Me quede un rato en silencio en frente de ellos, esperando para ver si alguno hacia algún comentario al respecto. Ellos se reunieron frente a mi, pero nada rompía el silencio a nuestro alrededor. Tome coraje y se los conté, un nueva ola de silencio nos rodeo, pero esta vez ni los ruidos de la calle se escuchaban. Obviamente la noticia había golpeado con fuerza a nuestra reducida fraternidad. La mas afligida por todo parecía ser la pequeña Lot, a quien tome por las manos, con mis dedos pulgar e índice. La console con caricias en la espalda y con las palabras que me salieron en el momento, que a decir verdad no recuerdo cuales fueron.
Entre todos nos despedimos de Gautier, guardamos en la caja junto a él, aquellas que fueron sus herramientas de orfebre, que sacamos de su taller. Y yo me encargue de enterrar a nuestro amigo, bajo el roble del jardín de casa.
Esa misma noche me junte con Scott y Wendoline que además de de ser los mas viejos, eran los que mas conocían a Gautier. Les pregunte si sabían el porque de su decisión. Ya que yo todavía no lograba entenderlo. Scott negó casi en el acto, Wendoline parecía meditar, pero al final su respuesta fue igual. Esto evidenetemente no me sirvió de mucho, pero igual no perdía nada con intentar.
La mañana siguiente, mientras limpiaba el piso de la cocina que ya tenia un fina capa de mugre, solo interrumpida por alguna mancha producto de una gota caída de alguna copa o plato y las evidentes huellas de mis pies recortando la mugre. Me encontré con un pequeño papel, que a primera vista no parecía mas que el ticket del cajero del almacén o algo similar sin importancia. Casualmente me encontraba justo al lado de donde Gautier se había quitado la vida, por lo que me detuve a mirarlo, mientras mi mente divaga entre imágenes y escenas de Gautier. Cuando vuelvo en si veo con mas detenimiento, y me doy cuenta que mas bien parece una pequeña nota. Cuando intento leer lo que tiene escrito me doy cuenta que son pequeñas runas, que por mas que las reconozca, nunca aprendí a leerlas. La guardo con cuidado y una vez más espero el anochecer.
Después de compartir una cena con todos, en la mesa ratona del living, nos quedamos charlando un rato y bebiendo unos tragos. Aston y Adam fueron los primeros en partir, tras compartir algunas anécdotas. William y Lot se retiraron a sus quehaceres ya que acusaban estar algo atareados. Por ultimo quedamos, Germine , Wendoline , Scott y yo, tras un breve intercambio de miradas Germine comprendió que quería un tiempo a solas con los otros dos. Por lo cual pidió permiso y se reitiro con tranquilidad.
Tras asegurarme de estar solos, saque del bolsillo de mi camisa, la pequeña carta. Se las pase, junto con la vela que era la única luz que teníamos en el momento. La tomaron y entre ambos comenzaron a leer para sus adentros. No hizo falta que les explicara nada, se ve que el contenido de la carta era bastante clara. Tardaron un rato en leerlo o por lo menos en sacarle los ojos de encima y volver a hablar. Wendoline aclaro su voz y después de una pequeña introducción, comenzó a traducir lo que acababa de leer.

"Amigos, fieles compañeros, lo que acabo de decidir no fue pensado a la ligera. Más siendo nuestra existencia tan longeva. Ustedes como yo saben que esto no es para nada corriente entre los de nuestra estirpe. La razón de mi decisión no es fácil de explicar, pero para no hacer esta despedida muy larga, tratare de ser breve y claro.
Semanas atrás en mi taller encontré la forma de convertir el agua, junto con otras cosas más, en oro. Tras probarlo una y otra vez, entendí que no había falla en mi formula y que podía hacer cuanto oro quiera cuando quiera. Demás esta decir todas las cosas que me imagine que podría lograr con mi descubrimiento: ayudar a gente necesitada, abrir centros de cuidados, terminar con el hambre y no tardo en venir a mí la idea de erradicar la pobreza. Claro está que, estaba en mi poder la formula para solucionar uno de los mayores problemas de la sociedad.
Pero días después de eso, cuando el fervor del descubrimiento había comenzado a desaparecer, me inundo un sentimiento de terror. Todas las ideas que había tenido positivas, comenzaron a tornarse oscuras. Y termine pensando que un descubrimiento asi solo podía llevar a este mundo a su fin. La codicia, la avaricia de la humanidad no tardaría en explotarlo, generando nuevas guerras, desvalorizando el trabajo, el esfuerzo; y muchas otras cosas que no hace falta nombrar para que se imaginen. Hasta llegarían a acabar con la humanidad tarde o temprano por consumir toda el agua, en busca de más y más oro.
Por lo cual tras días de meditar, junte todos mis papeles, anotaciones, apuntes y cualquier otro garabato que tuviera algo que ver y los queme todos en mi fragua. Y así no correr el riesgo de que algo de aquel invento llegara más lejos. Con eso me vino una depresión. Que oculte lo mejor que pude, para no preocuparlos y evitar así preguntas que irían llegando cada vez mas cerca, de eso que no podía traspasar la frontera de mis labios. Pero como un artista que rompe su obra maestra en un ataque de ira o padre que por error mata a su hijo, mi vida perdió sentido. ¿Para que vivir? si logro mayor a ese no iba a conseguir, si frontera mas no me quedaba por pasar. Y además estaría condenado a guardar silencio de mi mayor descubrimiento. Por lo cual al terminar esta carta voy a terminar con mi vida, me imagino que pronto se van a enterar. Adiós queridos amigos, gracias por todo, los voy a extrañar."

Gautier.

viernes, 28 de agosto de 2009

¿Donde estas?
Que este día pide tu compañía
Salí de la guarida
O de donde esa sandia
¿Quién dijo piscina?
Salí ponete tus sandalias
Que el paseo es por las montañas
Y quizás un cóndor nos cruce la mirada
Como heraldos que sonrisas gritan
Y de sus bolsos de colores salen loros
Loros multicolores
Que vuelan al horizonte
Se van para volver con las estrellas
El día sigue en la pradera
El viento mueve el vestido de la tierra
Salta la naturaleza al fresco
La piedra late
Y por el rio corren las energías
Que entre los dedos pasa
El deseo deja su marca
Ya en el valle tarde madruga
Los viñedos dan sus frutas
¿Que paso?

miércoles, 29 de julio de 2009

Mi mundo por una mandarina

Traspasado por tu luz
Bailando en su incandescencia.
Vamos padeciendo su demencia.
Alegre llamativa bailarina,
Rodeada de brisa marina.
Flotando sobre la piel de una mandarina,
En un mar de adrenalina.
Así vamos a la deriva,
Siguiendo las golondrinas.
Hasta que el océano invita al sol a su orilla
Y la aurora ya destella.
Mientras nosotros descorchamos la botella
Donde ya no queda belleza
Y lejos quedo la nobleza
Solo queda tristeza
Tu llama ya no destella
Nos dormimos bajo las estrellas
Para no volver de ellas.

martes, 30 de junio de 2009

Viajando

Atravesando las calles,
La ciudad rompe en destellos,
La pálida monotonía.

En los oídos resuena el carnaval,
Que rompe los esquemas.

El sol tras la cordillera,
Chorrea ondas anaranjadas,
Como estrías en el cielo.

Imprimiendo estrellas en la retina
La noche interrumpe al dia

Mis ojos como espías seguían
Al astro en su salida.
Momento en que el tiempo se estira.

Con la luna en el cielo
La genialidad ya se retira.

Y deja lugar a los descendientes
Prendiendo hogueras en sus rituales bacanales
Honrando tradiciones ancestrales

Despertar

Tu vida no es mía ni tuya,
Ni el Destino o la Fortuna la pueden reclamar suya,
Mucho menos hay Dios a la que se la atribuya.

Pertenece al presente,
A este esta atada circunstancialmente,
Que la conduce un poco irracionalmente.

Fracciones de tiempo amarradas,
Amontonando episodios queda armada,
Cada una en su escenografía montada.

Tratando de hallarse en algún texto,
Y lo único que encuentra son pretextos,
Para no salirse de los encasillamientos.

Al final solo responde a tu voluntad,
Que espero puedas expresar en libertad,
Sin traicionar su identidad.

Sin considerar lo que otros puedan juzgar,
Ni lo que pueda deparar el azar,
Seguir adelante sin miedo a avanzar.

lunes, 22 de junio de 2009

A no hacerse los boludos

Dejemos que la melancolía,
disfrute de la melancolía.
De que nadie transite por sus calles,
esta tarde de otoño,
sin monos vestidos de moño.
Que las alcantarillas traguen,
la amargura lavada por la lluvia.
Que el mendigo sonría,
porque no existe dios que lo vendiga,
a el o a ninguno.
Que las risas agrieten,
las caras hasta estallar en carcajadas.
Que el carcelero de tus ideas,
ceda las llaves al arlequín sin corte.
Y que este encuentre su publico,
en la esquina donde la Fortuna es abusada por los fracasos.
Mientras los éxitos se escabuyen entre las multitudes con la cabeza gacha

viernes, 12 de junio de 2009

Gracias!

-Hola
-…
-¿Hola?
-….
-Bueno parece que esto va a ser un soliloquio. Por suerte estaba preparado para la ocasión, por mas inesperada que esta parezca. Primero quiero agradecer a todos aquellos que todos los días, sin saberlo, me sacan un sonrisa; mientras los analizo desde el anonimato. Después a todos aquellos que con sus experiencias de vida me enseñan que no saben nada, y por contraste me llevan a aprender nuevas cosas. A todos aquellos que se despiertan infelices, ya que me permiten conocer porque soy feliz (y por que, yo no soy ellos). A todos aquellos que dicen tratar de cambiar el mundo (sin éxito), sin siquiera haber logrado lavarse bien la cara a la mañana. Y por ultimo agradecerte a vos por estar aca, o sea a mi por estar acá, ya que sin tus esfuerzos de llegar hasta acá todo esto seria en vano. Gracias!!
-Ejem... Bueno si quieren, ya pueden aplaudir.
-…
-Cric cric
- ¡¡Maten a ese grillo!!