Tu vida no es mía ni tuya,
Ni el Destino o la Fortuna la pueden reclamar suya,
Mucho menos hay Dios a la que se la atribuya.
Pertenece al presente,
A este esta atada circunstancialmente,
Que la conduce un poco irracionalmente.
Fracciones de tiempo amarradas,
Amontonando episodios queda armada,
Cada una en su escenografía montada.
Tratando de hallarse en algún texto,
Y lo único que encuentra son pretextos,
Para no salirse de los encasillamientos.
Al final solo responde a tu voluntad,
Que espero puedas expresar en libertad,
Sin traicionar su identidad.
Sin considerar lo que otros puedan juzgar,
Ni lo que pueda deparar el azar,
Seguir adelante sin miedo a avanzar.
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