lunes, 22 de junio de 2009

A no hacerse los boludos

Dejemos que la melancolía,
disfrute de la melancolía.
De que nadie transite por sus calles,
esta tarde de otoño,
sin monos vestidos de moño.
Que las alcantarillas traguen,
la amargura lavada por la lluvia.
Que el mendigo sonría,
porque no existe dios que lo vendiga,
a el o a ninguno.
Que las risas agrieten,
las caras hasta estallar en carcajadas.
Que el carcelero de tus ideas,
ceda las llaves al arlequín sin corte.
Y que este encuentre su publico,
en la esquina donde la Fortuna es abusada por los fracasos.
Mientras los éxitos se escabuyen entre las multitudes con la cabeza gacha

No hay comentarios:

Publicar un comentario